miércoles, 11 de marzo de 2009

Cronica de un dia para el olvido

Como todos los días sonó el despertador a las siete, me encontraba cansada, había dormido mal, presa de un desasosiego al que no le encontraba ninguna explicación. Me levante de la cama a regañadientes, pero había tanto por hacer y tenía que hacerlo antes que despertara el benjamin de la casa, que todavía no tenía el añito. Mi marido se levantó justo cuando el aroma del cafe invadio nuestro dormitorio, se vistió rapido y se sento a la mesa a desayunar sosegado tenía tiempo. Como cada mañana, encendió la tele, no podía entender esa costumbre suya de desayunarse con el noticiario, pero la adquirió en sus años de desplazado a Barcelona y no conseguía quitarsela.
Sobre las siete y veinte salió de casa, y yo solía aprovechar para quitar el televisor, pero ese día mi nerviosismo iba en aumento, y la causa que lo provocaba seguía sin materializarse, estaba marcando la comida, con el sonido del televisor de fondo cuando escuche un flash informativo que me heló la sangre eran las 7:38 de la mañana del 11 de marzo de 2004, y acaba de explotar un artefacto en la estación de Atocha. Me costó de reaccionar, aquella noticia me había paralizado, saque la comida del fuego que casi se me pega y me senté en la silla hasta recuperarme de aquella flojera que me había invadido.
La noche anterior, como cada noche desde que se había casado e instalado en un pueblo dormitorio de Madrid, hablé con mi hermana, le costaba adaptarse a su nueva vida, llevaba alli ya unos meses pero se sentía sola, en aquel pueblo solo había jubilados, y mujeres embarazadas, el resto de habitantes solo se los veia a partir de las siete o de la ocho de la noche. mujer abierta y sociable por naturaleza le estaba costando encontrar nuevas amistades, y sobre todo le estaba costando encontrar gente para charlar. Pero esa noche estaba radiante, el optimismo le salía cantarin por la voz, al día siguiente pasaría el día en Madrid, había quedado con su suegra, la acompañaría al médico y luego comerian juntas e irian de tiendas hasta que su marido la recogiera sobre las siete de la tarde.
Lo único que le preocupaba a mi hermana es que tenía que madrugar y se tomaba un medicamento para el dolor de rodilla que la aletargaba mucho. Su marido la dejaria en Torrejon creo que me dijo a las 7 de la mañana y sobre las ocho menos veinte la recogeria su suegra en Atocha. Seguía parloteando feliz, este pueblo es precioso, ya lo veras cuando vengas en Pascua, le estoy preparando al peque la fiesta de su primer cumpleaños, porque todavia estareis aqui, pero no tiene buenas comunicaciones, los autobuses pasan cuando pasan, y con la pierna asi no puedo conducir asi que no habra más remedio que madrugar. Por otro lado aunque tuviera coche el no se atreve a que yo me meta por Madrid sola, todavía es pronto. Un parloteo incesante durante una hora, que ahora mi mente reproducía casi palabra por palabra.
Miraba las imagenes intentando encontrar una prueba de que ella no se encontraba en ese tren, o algo que me confirmara que si lo estaba, mi desazon iba en aumento, llamé a su telefono fijo, pero nadie contestó, eso me confirmó que había salido de casa. Insistí en su móvil, pero agotaba el timbre antes de que nadie lo cogiera, estaba hecha un manojo de nervios. Intente llamar a mi cuñado, pero se dejaba el movil en la taquilla, normas del puesto de trabajo, nada podía distraerles mientras preparaban las comidas... Seguí insistiendo pero solo me servía para desesperarme a cada instante.
Desperte a mi hijo mayor de cinco añitos, le di el desayuno y lo vestí, estaba preparado para ir al cole, mi cuñada me llamó al timbre como cada mañana para acercarlo al colegio y hasta ese sonido rutinario y familiar de las nueve menos cuarto me hizo saltar de pánico. Tenía mala cara eso era evidente y mi cuñada me comentó que quizás debería dormir más, le sonreí le dije que si, y me subí corriendo a casa, habian estallado dos o tres bombas más no era consciente en ese momento, yo seguia recorriendo con la mirada las imagenes de la estacion de Atocha, todavía no se que esperaba encontrar, pero no les perdía ojo, mientras seguía llamando al telefono móvil de mi hermana.
Cuando se desperto el peque, le di su papilla, y lo puse jugar un rato en su parque, siempre lo tenia vigilado pero aquel día parecía una automata, sobre las 11 de la mañana sonó mi telefono, era el número de mi hermana, conteste con temor no sabía que me podría encontrar y la voz cantarina de mi hermana me arrancó una lágrima. Pero que pasa a que vienen tantas llamadas. No podía dar crédito a lo que oía, pero chiquilla se puede saber tu donde estas. Ella lanzó un gran suspiro y dijo en casa, he pasado mala noche, la pierna me dolía horrores, me tuve que tomar una pastilla de esas fuertes y esta mañana cuando mi marido me ha intentado despertar no he podido levantarme, asi que ha acompañado el a su madre y me recogerá sobre las seis para irnos a Madrid a cenar.
Alma de Dios y tu no has puesto la television hoy todavía, y me dice pues no, pero se puede saber que te pasa te noto angustiada asi que a grandes rasgos mientras ella iba a poner la television le conte lo que estaba pasando a sólo unos quilometros de su casa. Se quedo muda, no podía hablar viendo aquellas imagenes, me colgo el telefono y me llamo una hora despues, cuando ya le habia pasado el llanto, se dio cuenta de que ese era el tren que ella tenía que coger aquella mañana, y como las manias no las cura nadie, siempre se sienta en el mismo vagón, uno de los más afectados.
A pesar de saber que mi hermana estaba a salvo y en su casa, no me pude espegar del televisor en todo el día y una angustia lacerante me iba quemando por dentro, dejandome insensible, ni siquiera mi precioso bebe era capaz de arrancarme una sonrisa. Un velo de dolor cubría mis ojos, esbozando un porque sin respuesta. Nunca he entendido tanta crueldad. Desde hace cinco años, mi mente tal día como hoy vuelve a aquella estación de Atocha a aquellos trenes destrozados, aquellas imagenes quedaron en la retina, junto con la crónica de aquel aciago día, que preferiría olvidar, pero que no sería justo para con las victimas de aquel atentado.
La barbarie no tiene justificación, la firme quién la firme, y sea cual sea el fin que se pretenda conseguir... creo que con las muestras de dolor que cada año se reproducen en la estación de Atocha todos rechazamos actos tan primitivos.

10 comentarios:

SILVIA dijo...

Carmina, que momento, terrible, yme imagino en esa situacion, porque vivi algo parecido aca hace unos años, pero se siente tanta impotencia y angustia
Era el destino que quizo que a tu hermana le doliera esa rodilla, causalidad de la vida, y como digo yo, no tenia le pasaporte vencido aun y por eso imagino que daras gracias cada dia de tu vida¡¡¡
Esperemos que no ocurra mas otra desgracia semejante¡¡
Un abrazo

Isi dijo...

Yo me encontraba esperando el tren que me tenía que llevar a Atocha, cuando mi amiga Olga me llamó y me dijo que no se me ocurriera subir al tren, que habían puesto bombas en Atocha y que cogiera el coche y fuese a buscarla para irnos juntas a Madrid, a trabajar.

Como sé que mi madre lo primero que hace es encender el móvil y poner la radio cuando se levanta, le mandé un sms para que se quedase tranquila...le puse "mami, estoy bien, voy en coche a trabajar, cuando llegue te llamo".

Pero mi padre, que escuchó las bombas desde su trabajo, llamó al teléfono fijo de casa y la despertó para preguntarla si estaba en casa y ya de paso le contó lo que estaba pasando.

Mi madre me contó que se levantó corriendo de la cama y se puso a llamarme por toda la casa a gritos, aún sabiendo que yo a esas horas ya no estaba en casa.

A la pobre no se le ocurrió encender el móvil....no paró de llamarme desde el fijo a mi móvil y claro, en Madrid a esas horas era imposible contactar con nadie, estaban las líneas saturadas...Cuando sonó mi móvil y descolgué, sólo pude escuchar a mi madre llorar sin consuelo, no podía ni hablar...aún hoy lo recuerdo y se me saltan las lágrimas.

Gracias a Dios que tu hermana no cogió ese tren...se me han puesto los pelos como escarpias leyendote.

Un beso enorme para ti y para tu hermana.

Roxx y Nando dijo...

El destino muchas veces juega sus cartas de forma inesperada; cuántas personas pueden hoy contar que gracias a un retraso inesperado, un malestar o cualquier otra causa que en ese momento resultó fastidiosa, no subieron a cierto tren, autobús o avión, y hoy están aquí para contarlo...tu hermana puede dar gracias a su rodilla eternamente, lo mismo que tú y todos quienes la queréis.
Estas barbaries nunca tienen justificación, es increíble que entre seres del mismo género nos matemos unos a otros por creencias o ideales absurdos. A mí lo que me marcó fué el 11S, nunca olvidaré aquella tarde cuando miraba la tele y me parecía imposible lo que estaba ocurriendo, y lloraba a lágrima viva pensando en el horrible mundo al que iba a venir mi hijo, que aquel día era tan solo un feto de dos meses. Tuve mucho miedo, por él y por todos nosotros, porque nunca se sabe en que mal momento te puedes cruzar en el camino de ciertos desalmados.
Un besazo, cielo.

Sinuhe dijo...

Uff, Carmina, se me ha helado la sangre solo de imaginar el angustioso momento.
Casualidad, causalidades, azar, suerte, destino... quien sabe, la vida en si es una gran ruleta rusa en la que nosotros somos la bola que rebota hasta acabar en alguna casilla. Las casillas son muchas veces horrendas, pero forman parte del juego.
Me alegro muchísimo por tu hermana y por ti y hoy por hoy, todavía, cuando viajo en el metro me vienen a la mente de vez en cuando todas aquellas gentes que murieron sin motivo aquel día. Simplemente porque unos luchadores por la nada, decidieron incluir aquel día esas casillas en sus ruletas.
Triste es la muerte, pero más triste es morir por culpa de fanatismos ajenos que jamás han tenido ningún sentido. Ignorancia e incultura de mentes retrógradas que no dudan en rasgar las almas ajenas como estúpido intento de salvar las suyas.
Me encienden estas cosas, me encienden muchísimo.

Un abrazo Carmina.

Carlos dijo...

No se que decir, me has dejado bloqueado de mente…la suerte que tubo tu hermana, y otr@s personas que desconocemos, es cosa de algo sobrenatural…Simplemente no era su día.
Y lamentablemente estos atentados están a la orden del día en cualquier país, solo tienes que poner la televisión para ver los destrozos que hacen

Besos Carmina

Alberto dijo...

La verdad es que debe ser un día para no olvidar. Yo también llamé a mis padres aquel día a primera hora.
Lo que me parece indignante es la manipulación que se hizo y se sigue haciendo de la tragedia.
Ojalá algún día se sepa la verdad de lo que pasó y por qué pasó.
Y mientras tanto, como si empre, al que le toca le toca y a ahuantarse.
En fin, que me alegro de que el destino os tuviese deparado ese final feliz para vosotros.
Besos cariñosos.
Buen día.

ALGUIEN EN EL MUNDO dijo...

Me has echo revivir una historia desgarradora....y me has transportado al pasado, que ya creia olvidado.....Se lo ke sentiste, la verdad que si, por que en mi pais ( Argentina ) cuando colocaron el coche bomba en la AMIA y no quedo absolutamente nada de semejante edificio y un cuarto de manzana, ppor aquel entonces yo trabajaba a una cuadra de alli y pasaba cada mañana, a la misma hora en ke exploto la bomba, por la puerta de la AMIA, por entonces no tenia celular ( me costo mucho adaptarme a la tecnologia y los controles que ocaciona )
El telefono de casa no paraba de sonar, yo me estaba bañando, tanta era la insistencia del llamado que semi desnuda sali de la ducha a atender mientras de reojo miraba el televisor del comedor, que, como cada mañana y sin que se apagara x las noches, nos despertaba con el noticiero, era mi hermana, asustada...aterrada, que solo amago a decir " ahhh estas ahiii que bien que bien " estas mirando la tele ?
La que quedo muda fui yo, si miraba, y pense tan solo x un segundo, que mas que una realidad, era una pelikula de ciencia ficcion, el cuerpo me temblaba, a ella la escuchaba como lejos, bajo las imagenes un cartel fondo rojo letras blancas decia ATENTADO A LA AMIA yo tendria que haber estado x ahi, a esa hora, caminando trankilamente mientras me fumaba un cigarrillo antes de entrar a trabajar...y por ahi solo habia gente corriendo, escombros, llanto, gritos, terror....apoye el telefono en la mesa, me sente en el piso frente al televisor, sin notar que ni vestida estaba, o que mi hermana estaba sobre la mesa dentro de una linea telefonica, y no se, no se cuanto tiempo estube alli, solo se que desde ese dia, no me keje mas x mis dolores de ovarios cada vez que llegaba el dia femenino, mis dolores fueron los que no me dejaron levantar de la cama ese dia....hoy amo mis dolores y aun, lloro por ese atentado injusto, innecesario en un Pais, que no sabe lo que es la violencia...
Besos corazon

Mari Carmen dijo...

Creo que esa mañana, al igual que el día fatídico de las torres gemelas, todos sabemos lo que estábamos haciendo. Se ha quedado grabado a fuego en nosotros.

Un abrazo

delantal dijo...

Tu relato está vivo, Carmina.

Ardilla Roja dijo...

Oye Carmina, que no te preocupes por las visitas. Entiendo perfectamente que la gente tiene su vida y no siempre se tiene tiempo. el trabajo, tus seres queridos y uno mism (no necesariamente por ese orden) siempre están antes que la blogosfera. Faltaría más!!

Un abrazo guapa y que te mejores