viernes, 6 de marzo de 2009

El dulce aroma del cacao

Esta es mi aportacion a los sábados literarios de Mercedes, me gustan sus propuestas y participo por primera vez, recuerdos de la infancia hay muchisimos pero siempre hay alguno que te causa mas añoranza y este es el que a mi más me gusta.

Me acuerdo del sutil aroma a cacao de la cocina en las tardes de lluvia, mientras el sonido monocorde de las gotas resonaban en el cristal, y el aroma del chocolate a la taza impregnaba todos los rincones. Aqui en mi Levante natal donde la lluvia es una extraña compañera, se desataba la alegría de los más pequeños ansiosos por sacar el paragüas y por chapotear en los charcos. Esas rarisimas tardes en que el cielo se cubria de nubes y estallaba en llanto, mi padre venía a recogernos en coche al colegio, que estaba un poco apartado de casa, mientras mama tenía la cocina caliente y una humeante taza de chocolote para reponernos de la humedad que se calaba por los huesos.

Ya en el portal se intuia el aroma dulzon del cacao y mientras subiamos las escaleras a trote y armando mas bullicio del que era necesario, nos relamiamos los labios pensando en lo que nos esperaba. Mamá nos esperaba en la puerta con su delantal y una enorme sonrisa, inspeccionaba nuestra ropa, nos cambiaba las prendas mojadas, le daba un golpe de secador a nuestro pelo y nos sentaba a la mesa donde nos esperaban los bizcochos, ensaimadas y otras delicias. Esas tardes eran especiales porque merendabamos los cinco juntos y el ver a esas horas a mi padre en la mesa en una delicia. Aún hoy cuando la tristeza se materializa en forma de gotas golpeando mis ventanales recuerdo aquellas tardes al abrigo de la cocina, el aroma inconfundible de aquel chocolote que con paciencia preparaba mama, y las risas y bromas de papa que aprovechaba cualquier descuido para ensuciarnos la nariz con la preciada merienda.

24 comentarios:

Roxx y Nando dijo...

No envidio la casi permanente ausencia de lluvias, aunque sí es verdad que aquí en algunas ocasiones llega a sacarme de quicio cuando pasan semanas interminables sin ver el cielo sin un resquicio azul, pero la ventaja que tiene vivir en tierra de lluvias es que hay más ocasiones para sentarse delante de una taza de cacao, o de un tazón de café con leche, y merendar como los crios en las largas tardes de invierno, con la excusa del frío y la humedad.
Preciosa entrada, me ha traído muchos recuerdos, y me parece que me voy a preparar una de esas tazas...a tu salud, preciosa.

Isi dijo...

Me gusta tu forma de escribir y relatar, porque consigues que sienta el olor del chocolate, el calor del secador en el pelo y la nostalgia que se percibe en tus palabras.

Me gustaron tus recuerdos de hoy.

Un beso enorme y buen fin de semana!

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

vaya,vaya. Es la primera vez que te visito y me has causado muy buena impresión. Soy compi-amigo de Merce, y te he conocido a través de ella, yo también he realizado mi relato para el sábado literario.

Un saludo de "acabo de conocerte" encantado,
Juanma

Ardilla Roja dijo...

A Juanma es que le encanta el chocolate jajaja


Muy bonito Carmina. Entrañable relato. Has recreado muy bien el ambiente de tarde lluviosa con olor a cacao.

Un beso, guapa

SILVIA dijo...

Como ciertos aromas mueven tantos recuerdos, nos hacen viajar, nos transportan a esos momentos lindos de la vida¡¡¡¡
Hermoso relato , con dulce aroma
Te dejo un beso y que tengas lindo dia de la mujer el domingo

Carlos dijo...

Que bien lo haces, y que bonito lo cuentas. Yo no tengo recuerdos tan dulces como los tuyos, mis recuerdos son más violentos como jugar a fútbol, piratas, policías y ladrones, intento recordar tardes lluviosas jugando en el barro, y tomándonos una buena merienda y no me llega ningún recuerdo…seguramente será que siempre he vivido en la capital, y a uno lo tenían mas encerrado en casa sin tocar la calle por los peligros de la circulación constante de coches.
Si sigues relatando así, tendrás que ponerte las pilas para hacer un libro no mas allá de trescientas paginas…ya sabes que con más páginas yo me caigo rendido.
Besos para este fin de semana de este admirador tuyo
Carlos

Paco dijo...

Cacao ummmm,

Lástima que ha pasado por aquí antes JuanMa, porque se lo habrá comido todo, que es un chocolatero empedernido...

Aquellos bizcochos tiernos que se rompían al meterlos en la taza...

Lo mejor de los dias de lluvia era poder sentarse delante de la taza de chocolate, en eso hemos coincidido.

Un beso de chocolate

Mari Carmen dijo...

Qué hermoso recuerdo de las tardes de lluvia. Qué bonito rememorar la reunión familiar en torno a esa taza de chocolate humeante y oloroso que llega hasta nosotros, cruzando el tiempo :)

Un placer haberte leído.

Pantera dijo...

Un relato muy nostalgico y a la vez bonito. No hay nada más encantador que pasar una tarde de lluvia en la casa con la familia con un buen tazón de chocolate caliente. Un abrazo bloggero

Lola dijo...

¡Hummm, qué delicioso aroma a chocolate en este blog!
Esta tarde lo preparo. ¿ Quién se apunta? Acabo de hacer un bizcocho.
Soy amiga de Merce,y tuya,si me aceptas. Lola

Celia dijo...

Ummmmm. El olor a chocolate caliente ha llegado hasta Asturias.
Precioso relato, lleno de imágenes.
Sin duda un buen recuerdo de tu infancia.
Un abrazo

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

jajjajjaa. Paco tiene razón, es que en otro ejercicio confesé mi adoración (cuasidependencia) al chocolate. ¡Qué malo es este PAco! jaja.

Sinuhe dijo...

Encantadores recuerdos, gracias por compartirlos con todos nosotros de un modo tan lindo. :)

Esta tarde, unos churros a tu salud¡¡

Besos

XoseAntón dijo...

Que pena que aquí en galicia no hubiese esa costumbre, cuánto chocolate íbamos a comer...

Hermoso relato y sabroso como el mismo chocolate.

Un placer conocerte.

Bikiños

izara dijo...

Mi madre tambien solia preparar chocolate en las tardes frias y en algunas menos frias, ya que le encantaba. Me ha traido dulces añoranzas tu relato.
Gracias Carmina. Un saludo.

tag dijo...

Aun estoy leyendo hoy relatos.
Y justo el tuyo me ha despertado el deseo de un chocolatito para desayunar.
Y me he dicho ¿por que no?
Como hoy es el dia de la mujer, me he permitido ese capricho, aunque engorde.
Lo has contado muy bien,hay olores y sabores que se quedan grabados para siempre. Muy bueno.

Besos

Maat dijo...

Hola Carmina. Anoche no terminé de leer todos los relatos del Sábado Literario pues voy entrando en los blogs y "me quedo" un rato. Y claro, se me acaba el día.
Me he propuesto que la próxima vez, comenzaré a leerlos a las 7 de la mañana.
Tu relato me ha gustado mucho. Yo también tengo recuerdos en torno a sugestivas tazas de chocolate y ¿sabes? encima les poníamos un poco de nata...¡Demasié!
Me encantó saludarte.
Por cierto, ¿de qué parte de Levante eres?

Un abrazo.

Maat

Mercedes dijo...

Ay, Carmina, no tengo perdón. Pensé que había pasado por todos los rinconcitos y mira tú, me dejé el tuyo. No importa, así lo he leído tranquilita, sin resaca y he disfrutado de ese aroma a chocolate. He visto a tu papi y a tu mami. Y lo mejor de todo, te he visto a ti, con unos enormes bigotes dulzones, una sonrisa traviesa y unos dientecillos de leche que el Ratoncito Pérez todavía tiene guardados junto a su enorme taza de chocolate.
Un beso, amiga. Igual pongo una foto de mi herman en el blog, la que se llama como tú, Carmina.
Que pases un lindo día.

Nancy dijo...

Veo con alegría cómo los recuerdos de unos remueven los de otros. Vivo en Guatemala y me asombro al ver cómo conservo recuerdos tan parecidos. Hermoso relato y hermosa forma de traer hasta nuestros sentidos el aroma del cacao y el calor del hogar.

Alberto dijo...

Ummmm... qué ricos recuerdos. Yo me acuerdo de la mermelada de melocotón que hacía mi abuela untada en pan de pueblo.
Y de su delantal de cuadoros negros y blancos. Son destellos que permanecen vivos en mi retina ahora cegada.
Buena semana, amiga.
Besos.

Alberto dijo...

AAAAHHH, cuánto me alegro que te haya hecho sonreír y encima de forma bonita. Ya valió la pena la carrera de obstáculos de ayer.
Y sí, que no nos falte el humor, aunque sea negro.
A tu disposición para seguir arrancando sonrisas.
Buen día y pa lante.
Un libro bonito:
Kafka y la muñeca viajera de Jordi Sierra i Fabra.
Pásate cuando quieras.

Lujo dijo...

Hola Carmina,

(No sé si este comentario va aquí...y no me importaría que lo borraras ;) )

Lo primero de todo es darte las gracias por tu apoyo en el Blog de Mercedes. De verdad, mil gracias.

Te he seguido a través de tu perfil en el blog de Mercedes y me he paseado por tu otro blog. Lo he visto tan serio que me ha dado apuro :) dejarte un comentario ( es una tontería...pero lo he sentido así)
Te felicito por los comentarios que haces sobre lo que lees y el estilo desenfadado cuando escribes. Ver las cosas con otro prisma ayuda a meditar sobre lo que leemos y su signiicado. De alguna forma, nos desarrolla.
Me he paseado por esta web ....y no he sabido hacer otra cosa mejor que enlazarte para seguirte. (Sorry, hoy es uno de esos días donde me cuestan las palabras) :)...No se me ha ocurrido otra cosa mejor :)

Te felicito por lo que haces y por cómo lo plasmas.Seguiré visitándote y un gustazo conocerte.

Un gran abrazo.

Pd: Espero que la semana sea bonita, bonita.

Alatriste dijo...

Soy adicto al chocolate. Je, je, je. Me podría pasar la vida por tanto aspirando ese dulce aroma. Un bonito paseo el que me di por tu amanecer. ¡Enhorabuena por la creatividad y la imaginación! Tiene mucho mérito tener más de un blog. Yo no podría. Je, je, je. Un besazo, niña.

Mercedes dijo...

Pasate por mi blog ;)
Luego vuelvo, que voy contra-reloj